La cantidad podría ser enorme. Y tan solo en 1 minuto que damos de descanso a nuestros aparatos eléctricos.
Todos sabemos que hoy en día, la electricidad se convirtió en un servicio esencial de nuestra vida. La utilizamos para todo tipo de utilidades: para cocinar, para lavar, para alumbrar, para calentar, para comunicar, en fin, abarca casi la totalidad de nuestras acciones cotidianas que hacen uso de ella.
Sin embargo somos millones los que no tomamos conciencia del derroche que ocasionamos innecesariamente, el mismo derroche que deteriora nuestra calidad de vida, y el mismo derroche que empeora nuestro ecosistema.
La hora del Planeta consistía en que las poblaciones de todos los países del mundo , apagaran las luces para demostrar que cada uno de nosotros podemos ser parte del cuidado ambiental.
El problema siempre estuvo impregnado en el hombre. La ceguera de los pocos que mas tienen, y de las sociedades que innecesariamente no se comprometen con el cuidado ambiental. La política con intereses económicos que miran el dinero y no el futuro, impiden el desarrollo de una sociedad , no tan solo mejor, si no , el desarrollo de un mundo mas limpio, seguro, y que proyecte , pensando en la vida.
El compromiso es de cada uno. No solo en necesario apagar una luz que no cumple ninguna función esencial un 31 de marzo, o reparar las goteras en el día Internacional del Agua.
El fenómeno del granito de arena, es aquel que se realiza con el compromiso de todos.
Se logrará ese cambio cuando cada uno de nosotros, asumamos ese compromiso.


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